1. Discutir sobre por qué se llama persona a la célula que somos al comenzar la existencia, equivale a discutir por qué es persona cualquiera de nosotros.
Si Ud. es persona humana, su hijo será persona humana.
Sería lo mismo que discutir por qué es perro el embrión de perro, que es el equivalente a discutir por qué es perro el perro. Y así podríamos seguir.
Los hijos de personas humanas son personas humanas. Son hechos de experiencia.
Creo que nadie admitiría que sus hijos ya nacidos son apenas un conjunto mayor de células que en el útero. Porque tampoco creemos serlo nosotros.Y tenemos razón.
El concepto filosófico que explica esto es el de sustancialidad. Lo que llamamos “sustancia” o “sujeto”. El “sujeto” es aquel del cual se dice que es, que existe, que se desarrolla y también del cual se predican todas las demás determinaciones. “Este perro” crece, ladra, es gordo etc. Cuando ese “sujeto” es de naturaleza racional, le llamamos “persona”. Y es “esta persona” que crece, que nace, que sufre, que ríe, que nos mira.
2. La “naturaleza racional” no es un concepto “platónico”. Precisamente, se trata de la posición crítica de Platón. No se trata de una “esencia” fija. Se trata de “naturaleza” o sea de un principio interno de desarrollo dentro de una identidad.
Si un embrión no tiene naturaleza racional, tampoco la tenemos nosotros.
¿Por qué tendríamos la racionalidad ahora, si no la tuvimos antes?
Porque los puros cambios de lugar (en el útero o fuera de él), de tiempo (antes o después de nacer), de tamaño, etc no cambian ni la sustancialidad ni la naturaleza. Cuando entro a mi perro por la noche sigue siendo mi perro. ¿Por qué mi hijo no sería mi hijo cuando está en otro lugar o en otro momento?