por Luciana Yapur
Se publicó hoy en el Boletín Oficial Nº 31.949 la Ley Nº 26.618 que modifica el Código Civil a efectos de legalizar el “matrimonio” homosexual.
En un acto realizado ayer en el Salón de los Patriotas Latinoamericanos del Bicentenario la presidente Cristina Kirchner firmó el decreto de promulgación. Tras recibir presentes de la CHA, la FALGBT, ILGALAC y Las Fulanas, afirmó:
"no hemos promulgado una ley, hemos promulgado una construcción social”.
Los revolucionarios son coherentes, puesto que lo que afirmó ayer "la presidente" es exactamente lo que se hizo.
Las leyes son buenas, o no son leyes.
Lo que se decidió el 14, y lo que se promulgó ayer, es eso: una "construcción" de sociedad, no una ley.
Ahora bien: Toda construcción es artificial; en cambio, la sociedad, la verdadera sociedad, es natural: el hombre es naturalmente sociable.
La sociedad no necesita de arquitectos en el sentido moderno; necesita de hombres que conozcan su naturaleza y la edifiquen de acuerdo a ella.
Ahora, evidentemente los revolucionarios quieren construir, pero no han aprobado las materias Física, Estabilidad, Cálculo, Cimentaciones...
Y es sabido: si la casa no tiene buenos cimientos, la construcción se cae.
Han construido sobre el mal, y el mal no existe... tarde o temprano caerán...
Como ya lo dijo Chesterton: "Quitad lo sobrenatural y sólo quedará lo que no es natural"
En efecto: Ningún desatino, sin embargo, parece más propio de nuestro tiempo como el de querer constituir un orden temporal estable y provechoso sin asentarlo, sobre el único cimiento capaz de darle consistencia, es decir, prescindiendo de Dios; así como querer hacer la grandeza del hombre cegando la fuente de que mana y se nutre esa grandeza, o sea, frenando y, si fuera posible, destruyendo el impulso de los espíritus hacia Dios. Los sucesos que han tenido lugar en esta edad, y que han acarreado tantos desengaños y arrancado lágrimas a no pocos, confirman, por el contrario, con cuánta verdad fue escrito: "Si el Señor no edificara la casa, en vano trabajan los que tratan de edificarla" (Juan XXIII, Mater et Magistra, 217, 15-5-61)
Esperanzados en la Verdad, la fuente de la que mana y en la que se nutre la grandeza del hombre, continuemos en el justo combate, que ya está ganado, porque Cristo venció al mundo!