"...es mayor el tiempo que debo agradar a los de abajo que a los de aquí. Allí reposaré para siempre. Tú, si te parece bien, desdeña los honores de los dioses." Antígona, Sófocles.



miércoles, 30 de marzo de 2011

PROGRAMA DE ÉTICA


UNIDAD 1: La Ética

a) Naturaleza y objeto de la ética. La ética cristiana y católica.

b) La ética fundada en el fin último de la vida humana. La ética fundada en la obligación. La ética fundada en los valores. Diversas negaciones de la ética.

c) Fundamentos. La naturaleza humana. La tendencia a la perfección. Las inclinaciones naturales.
Fines de la voluntad y fin último.
La bienaventuranza cristiana.
La libertad. Noción y clases.

d) El bien moral. Distinción entre bien moral y bien ontológico. La dignidad de la persona. El mal. El mal moral.

UNIDAD 2: El acto moral.
a) Lo voluntario y lo involuntario. Acto voluntario: descripción. Los sentimientos y la voluntad.

b) Las raíces de la moralidad de un acto voluntario: Objeto. Fin. Circunstancias.

d) Acciones de doble efecto. Voluntario indirecto. Ejemplaridad. Cooperación al mal.

UNIDAD 3: Principios interiores del acto moral. Las virtudes.

a) Noción de hábito. Noción de virtud. Modo de adquirirlas. Fin último y virtudes. Virtudes cardinales. Templanza y fortaleza.
La prudencia. Sindéresis. La conciencia.

b) La justicia. Notas esenciales.
Justicia conmutativa, distributiva y del bien común.
Las tres clases de justicia en los grupos.

c) El grupo social. El bien común. Bien particular y bien común.
Empresa y bien común.

e) Las virtudes teologales. Fe, esperanza y caridad.

UNIDAD 4: Principios exteriores del acto moral. La ley y la Gracia.

a) La ley. Definición. Ley natural y ley positiva.
Ley positiva humana y divina. Los Mandamientos.

b) La Gracia y la ley Nueva o Mandamiento del Amor.
Valor de la oración y los sacramentos en la ética cristiana.
El arrepentimiento y el perdón en la ética.

UNIDAD 5: Deontología profesional.
La ética aplicada. Profesión y vocación. El servicio al bien común y el perfeccionamiento personal.
Principios generales de ética profesional. Virtudes y profesión.
Etica, ciencia y tecnología. Virtudes e investigación.
Bioética y bioderecho. Problemas actuales: aborto, eutanasia, esterilización, clonación, manipulación de embriones, etc

miércoles, 16 de marzo de 2011

OTRO POCO DE HUMOR:

SI DEL TABACO SE LLEGA A LA VIRTUD, ¡DE LAS SILICONAS VIENEN TODOS LOS VICIOS!

por el Dr. H. Chavez Sp. A. (Speaking about All)


¿Por qué habrá elegido ese paisaje tan bucólico con rumiantes de fondo?


lunes, 14 de marzo de 2011

UN POCO DE HUMOR: ¡DEL TABACO A LA VIRTUD!






“Digan lo que digan Aristóteles y toda la Filosofía, no hay nada igual al tabaco: es la pasión de la buena gente, y quien vive sin tabaco no es digno de vivir. No solamente rejocija y purifica los cerebros humanos, sino que también él instruye a las almas en la virtud, y uno aprende con él a volverse buena persona. ¿No te das cuenta de que, desde que se lo usa, de manera obsequiosa uno lo comparte con todo el mundo, y como uno es impulsado a ofrecerlo a diestra y siniestra, por doquiera uno se encuentre? Uno ni siquiera espera que se lo pidan y se adelanta al deseo de los otros: tan cierto es que el tabaco inspira sentimientos de honor y de virtud a todos los que lo usan…”.

Molière; Dom Juan; Act. I; scène 1; en Le Tartuffe, Dom Juan, Le Misanthrope; ed. G. Couton; Gallimard, Paris 1981; p. 157.

jueves, 10 de marzo de 2011

ÉTICAS FUNDADAS EN EL FIN Y ÉTICAS FUNDADAS EN EL DEBER

El fin del obrar es un bien, o algo que lo parece, que atrae a la persona y que da sentido a su vida. Los moralistas se han preguntado cuál puede (o debería) ser ese fin: algunos pusieron el placer, otros el poder, otros la virtud, otros el dinero, la sabiduría, la contemplación de Dios, etc. Y también existieron otros que relegaron esta cuestión como carente de importancia para la moral. En su lugar pusieron la obligación o el deber construyendo morales legalistas. “Esto se hace porque está mandado”, “cumplo con la ley aunque no esté de acuerdo”, “Dios es omnipotente y puede mandar cualquier cosa”, etc.

El comprensión de estas dos perspectivas, la del fin y la del deber, tiene gran importancia en la práctica de la vida moral individual y grupal, porque el que obra solamente por obligación es propenso en momentos de crisis a no reconocer ningún deber; al contrario, el que obra por un fin que da sentido a su vida, será más flexible en el obrar concreto, sabiendo que la adecuación al fin tiene muchos matices, y solamente será ‘inflexible’ con aquellas cosas o acciones absolutamente contradictorias con el fin. Por ejemplo, como decía Aristóteles, no hay ningún matiz para considerar respecto del homicidio, del adulterio, etc. En cambio, si alguien piensa que no se puede matar solamente porque Dios lo manda o la ley lo prohíbe, y si esa persona es convencida de que Dios pide matar, ... ¿por qué no lo haría si la prohibición de matar depende sólo de un mandato vivido como arbitrario? Y lo mismo sucede si en lugar de Dios ponemos el Estado, la Constitución, el consenso democrático, el partido, la causa, etc.

Un cuadro comparativo de estas dos perspectivas pueden verlo en:




Dos autores importantes para profundizar este tema:

S. PINCKAERS, Las fuentes de la moral cristiana; Pamplona, EUNSA, 1988.
J. PIEPER; Las virtudes fundamentales, Madrid, Rialp, 1980
Además de Discurso del Papa Benedicto XVI en Ratisbona:

viernes, 4 de marzo de 2011

LA PARUSÍA: UNA VERDAD DE FE NEGADA

traducido por Pbro. Lic. Carlos Baliña

Así como hay personas fuera de la Iglesia preocupadas por el 2012 y el fin del mundo -que imaginan asociado a desastres ambientales-, también hay una tendencia, dentro de la misma Iglesia, ligada al progresismo (esencial a él, en realidad), que cierra los ojos a la segunda venida de Cristo. Algunos niegan esta verdad de fe y otros hacen de cuenta que no existe.

En 1965, Malcolm Muggeridge (escritor y periodista inglés, convertido al "cristianismo" y recibido en la Iglesia Católica unos años después) dijo lo que sigue en una conferencia:

"Los primeros cristianos ... disfrutaron de la inestimable ventaja de creer que el milenio estaba cerca, lo que les impidió tratar de establecer un régimen de beneficencia en este mundo. Dado el tiempo que disponían, no valía la pena. Tal vez la mejor esperanza de revivir la religión cristiana sería la de convencer al Papa, al arzobispo de Canterbury, y a otros dignatarios de esa clase, que el mundo pronto llegará a su fin. Una tarea difícil, me temo, a pesar de las muchas evidencias que hay en ese sentido."